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David y más cosas
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Previously on Alone in the Bar, vimos como Yahvé elegía a David para ser el futuro líder de su pueblo. Y cuando se escoge un jefe nuevo, el viejo se manda a tomar por culo. Así sucedió con Saúl. El primer rey de Israel no estuvo a la altura de lo que Dios esperaba. Nos habíamos quedado con el repudiado de Yahvé maldiciendo su suerte, que también es mala pata. Baja Dios, te elige entre las siete tribus, se te sube el puesto a la cabeza y acto seguido buscan a otro para relevarte. A Hernández Mancha le sonará mucho el cuento.

Si han leído los post anteriores dedicados a esta historia, sabrán que Yahvé tiene una mala hostia de cagarse. No tuvo bastante con despreciar a Saúl. Para mortificarlo más ordenó que un fantasma maligno le diera mucho por saco. Las vasijas salían volando de las alacenas. Las cítaras tocaban electro latino ellas solas en mitad de las noches… un horror de palacio. A Saúl se le puso un humor negro y andaba todo el día refunfuñando cual esposa de un adicto al Call of Duty. La servidumbre quiso entonces buscar remedio a los males de su señor.

El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.
Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta.
Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio.
Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme, pues, ahora alguno que toque bien, y traédmelo.
Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él.

1 Samuel 16:14-18

 

Digo yo, “arpa” en aquellos tiempos tan hebreos, ¿no sería sinónimo de otra cosa que tiene nombres mil? Porque aquí hay varias rarezas. Un pastor arpista se me antoja extraño. Es como un albañil politólogo. No será imposible pero como extravagancia es gorda. Y ¿a qué viene precisar que el arpa se toca con la mano?, no va a ser con la oreja. “Él toque con su mano y tengas alivio”, dicen los criados innecesariamente explícitos. Mi proverbial mente sucia no puede pasar por alto tan redundante frase y chocante terapia. ¿Qué extraño mal aquejaba a Saúl que sanaba con las notas de un arpa? ¿Arpandicitis?

Sea como fuere, los mensajeros del rey Saúl fueron a Belén a buscar al pastor arpista, que era un dechado de virtudes el chaval. Músico virtuoso, intrépido, enérgico, guerrero, de verbo sensato y, como no, guapo. Los criados advierten a Saúl de su buena planta. Y eso que el rey solo había pedido alguien que le tocara bien, el arpa. ¿Por qué el dato de la belleza? Si la música era la medicina ¿qué importancia tenía el aspecto del intérprete para que los sirvientes lo mencionaran sin venir a cuento? Sí, sí. Ya sabemos que en la antigüedad y en Hollywood un rostro agraciado es sinónimo de bondad. Quizá las constantes referencias a la belleza pretenden subrayar la honorabilidad de los retratados. Pero honorable también era Jordi Pujol y mira lo sexy que es. Para hablar bien de ellos sería más fácil… hablar bien, simplemente. En lugar de sugerir honestidad por medio del aspecto físico, podían decir que eran honestos directamente. Que cuando la Biblia quiere ser explícita afina mucho. Sospechoso el dato, insisto. Máxime en esta historia confusa de amores y odios.

Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas.
Y tomó Isaí un asno cargado de pan, una vasija de vino y un cabrito, y lo envió a Saúl por medio de David su hijo.
Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él; y él le amó mucho, y le hizo su paje de armas.
Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo, pues ha hallado gracia en mis ojos.
Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.

1 Samuel 16:19-23

 

Que no. A mí no me quita nadie de la cabeza mi exégesis libre y homoerótica. Saúl en cuanto ve a David se queda prendado. “Ha hallado gracia en mis ojos”, podemos leer en las escrituras. Que podían decir “ha hallado gracia porque me troncho de risa con sus chascarrillos”, pero no. Oootra vez el texto sagrado hace hincapié en la buena planta de sus protagonistas. Alguien que te agrada a la vista es alguien que te gusta físicamente, no hay más vueltas que dar. Saúl prioriza este dato a la hora de pedir la mano de David a su padre: “Yo te ruego que esté David conmigo, pues ha hallado gracia en mis ojos”. Lo que viene a significar “deja que vivamos juntos que me pone mogollón tu chiquillo. Y soy el rey, por cierto”.

Luego está eso de que “él le amó mucho”. O aquello cuando “David tomaba el arpa y tocaba con su mano;” -que sííííííí, que la tocaba con la mano nada más, con la boca no que la higiene en aquellos tiempos era regulera- “y Saúl tenía alivio” cuando David tocaba. El rey se aliviaba, no sanaba. Curiosa también la precisión. Así que la terapia al final no era muy efectiva. Remediaba los síntomas pero no el problema de fondo. Saúl se aseguraba la periodicidad del tratamiento.

Con los alivios de Saúl termina el capítulo 16 del primer libro de Samuel. Vamos pues con el 17, uno de los más conocidos de toda la Biblia. Los Filisteos eran un pueblo bastante belicoso de la antigüedad, así como muy piratas ellos. Dieron la lata a cuanto vecino tuvieron, algo muy común en los pueblos que se conocen de aquella época y de todas las posteriores. Los egipcios y judíos terminaron hartísimos de ellos. En los tiempos de los que estamos hablando se asentaban en lo que ahora se conoce como la franja de Gaza y eran los principales enemigos de Israel. Sobre todo desde que robaron el arca de la alianza, el cofre dónde los israelitas guardaban las tablas de Moisés con los diez mandamientos, entre otros documentos y objetos sagrados.

Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim.
También Saúl y los hombres de Israel se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos.
Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos.

1 Samuel 17:1-3

 

 

Se preparaba una pelea muy gorda y trascendente. Las batallas entre judíos y filisteos no eran una novedad, desde luego. Lo particular de esta era que los judíos ahora se organizaban bajo el gobierno de un rey, Saúl. Antes se regían por los jueces, unos líderes variopintos que adquirían autoridad militar cuando era necesario. Pero llegó un punto en que pensaron que esa forma de administrar sus rencillas les restaba efectividad ante los enemigos, mejor organizados a la hora de repartir leña. Por eso pidieron al último juez, el profeta Samuel, que eligiera un rey permanente. En la batalla que viene a continuación ya tenían al atormentado rey Saúl para dirigirlos.

 

Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo.
Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce.
Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros.
El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él.
Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.

1 Samuel 17:4-8

 

 

Y aquí aparece Goliat, uno de los malos más famosos de todos los tiempos junto con Sauron y Alexis Carrington. Según la Biblia debía ser un bicharraco de mucho cuidado. Traduciendo magnitudes, su altura de seis codos y un palmo vendrían a ser 2,9 metros de adversario. Los textos más antiguos afirman que su talla era de cuatro codos y un palmo (2,06 metros). Que dos metros de tío tampoco están mal. La altura media de aquellos tiempos debía ser más escueta que la contemporánea. Semejante coloso portaba una cota de malla que pesaba cinco mil siclos, 57 kilos. Y la punta de hierro de su enorme lanza tenía un peso de seiscientos siclos, 6,8 kilos. Vamos, un bigardo de susto.

Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.
Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo.
Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.

1 Samuel 17:9-11

 

 

Cuarenta días estuvo Goliat chuleando a los israelitas. Mañana y tarde asomaba entre los filisteos y repetía la afrenta. Mientras tanto David estaba con las ovejas cerca de Belén. Saúl debía liderar a su pueblo, no había tiempo para conciertos de arpa y él no tenía nada que hacer en palacio. El padre de David, de nombre Isaí, lo mandó al campamento de los israelitas para llevar víveres a sus hermanos mayores que formaban parte del ejército a las órdenes de Saúl.

David llegó al campamento justo cuando iba a comenzar la batalla. Encontró a sus hermanos y mientras hablaba con ellos salió de nuevo Goliat a presumir de anatomía.

Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor.
Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? El se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.
Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

1 Samuel 17:24-26

 

 

Según Heródoto, la circuncisión fue un invento egipcio. La arqueología parece confirmar el dato. Existen numerosas pistas gráficas que nos hablan de esta práctica entre el pueblo de los faraones. La más antigua hallada hasta ahora se encontró en la tumba de Ankhamahor,  datada hacia el 2300/2200 antes de Cristo.

Sin embargo, según el Génesis, el pueblo judío ya realizaba la circuncisión forzosa hace 4.500 años. Según el primer libro de la Biblia, Abraham y sus hijos -varones, claro- inauguraron la costumbre

Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.
Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.
Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.

Génesis 17:10-14

 

Y digo yo, ¿si Dios no quería que tuviéramos prepucio para qué nos lo puso? Es que son ganas de joder. Y si nos hizo a su imagen y semejanza ¿qué pasa? ¿lo mío es gloria y lo ajeno escoria? Según Jehová, como no tengáis el capullo siempre al aire vuestro futuro es muy negro. Ea, así es la ley del Antiguo Testamento. Pero volvamos con David y Goliat que estábamos en lo más interesante. El pastor músico se indigna muchísimo cuando oye al gigante fanfarrón. Para animar a sus colegas y ningunear al coloso les recuerda que Goliat tiene capuchón y ellos no, dato inequívoco de que la suerte, la razón y Dios mismo estaban de su parte. “¿Quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?”, lo que viene a ser: “¿quién se cree este para hablarnos así, con esa polla amorfa llena de pliegues?

Fueron oídas las palabras que David había dicho, y las refirieron delante de Saúl; y él lo hizo venir.
Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.
Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud.
David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.
Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejéricto del Dios viviente.

1 Samuel 17:31-36

 

 

 

Que las apariencias engañan. Aunque David fuera un pastorcito aniñado, cuando se le ponía algo entre ceja y ceja había que temerle. Eso le cuenta al rey. Y vuelve a incidir en el prepucio ausente. O David pensaba que los únicos circuncisos sobre la tierra eran judíos -y se equivocaba como la paloma- o Goliat se sacó el cipote ante los israelitas para humillarlos aún más. Voto por la segunda opción, ni que decir tiene. Había otras formas de señalarlo como impío y podría haberlas combinado para que no se notara tanto su obsesión con el rabo del filisteo. Podía haber dicho “este adorador de Baal ha provocado al Dios viviente”, o “este profanador del arca”, o “este eurodiputado alemán”. Muchas cosas antes de ofuscarse así. Por eso creo que Goliat enseñó el pijo a los israelitas y aquello fue la comidilla durante 40 días. “¿Pero tú has visto? Me tienen que poner la epidural si me coge” -se escuchó murmurar por el campamento judío-.

David termina convenciendo a Saúl de su capacidad para derrotar a Goliat. El rey viste al pastor con su armadura pero el muchacho no está cómodo y se la quita antes del enfrentamiento.

Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.
Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él.
Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer.
Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses.

Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la linea de batalla contra el filisteo.
Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.
Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.
Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron.

1 Samuel 17:40-51

Bravo. Bravísimo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las sospechas acerca de las rubias guapas vienen de lejos: “le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer“. Y con esta bonita escena vamos a terminar por hoy. A partir de aquí la figura de David se convierte en personaje fundamental de la Biblia, del judaísmo, el cristianismo, la historia del arte y el pensamiento occidental. Pero esto es sólo el principio. Aún faltan muchas cabezas por decapitar, prepucios que cortar y relaciones confusas a la par que versátiles. Lo veremos en próximos capítulos.

 

 

 

Próximamente en Alone in the Bar:

 

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3 Ocurrencias en “David y más cosas”

  1. Anónimo dice:

    ¿Es el mismo rey David de las mañanitas? que cosa…

    • Grushenko dice:

      Pues sí. La versión oficial dice que se levantaba temprano para alabar a Dios con sus composiciones musicales, los conocidos salmos. Hay quien piensa, sin embargo, que nada más despertar, David corría a tocarle el arpa a Saúl para calmarle la tensión y empezar el día con buen humor. El roce de las sábanas… ya se sabe.

  2. Dolor Dolor dice:

    ¡Ésta sí que es una forma amena de acercar la Biblia al pueblo llano! Claro, que también iba a generar desconfianza hacia Yahvé…
    Es buenísimo, me he reído mucho, sobre todo con lo de “dad gracias que los cojones no me dan tanto repelús” XDDDDD ¡Pues sí, porque menudo es! XDDDDDD

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