Lo peor que le puede pasar a un demonio es lo que sucede en esta película. Después del esfuerzo que supone introducirse en un cuerpo, resulta que nadie te hace ni puto caso. Eso le pasa por poseer a la hija menor de una familia idiota. Te encierran en el dormitorio mientras ellos discuten, se insultan, divagan, traman planes absurdos, se encañonan con escopetas y abusan de los somníferos. Pero no adelantemos acontecimientos. Este fragmento que vamos a ver es el inicio de una historia que peca de ambiciosa. Que pretende hacer un retrato de las miserias ocultas pero se queda en disparate ridículo y aburrido. Muy aburrido. De no ser por las risas involuntarias que produce su torpeza general, sería una de las películas más soporíferas que he visto en mi puta vida. Sin duda.

La película es del año 2006. Salió directamente al mercado DVD, algo muy común en los comentarios del espectador. Está dirigida por Ethan Wiley. También es guionista y productor, aunque en “El Exorcismo de Isabella” se limita a dirigir el sindios. Por citar algún
trabajo medianamente notable de Ethan, nombraremos su screenplay para “House, una casa alucinante” (1986), que no está del todo mal. Lo demás que conozco de él es muy petardo. Mucho. Dirigió y escribió la historia de “House 2, aún más alucinante” (1987), y “Los chicos del maíz 5, campos de terror” (1998). Ambas muy grises y cerriles, como el caso que nos ocupa.

El reparto de Isabella está plagado de desconocidos. Los únicos actores reconocibles hacen papeles terciarios aunque aparezcan acreditados en el cartel de la peli como si
fueran los protagonistas absolutos. Uno es James Russo, secundario en mega éxitos como “El Padrino” o “Superdetective en Hollywood”. Hizo papeles de peso en “Mi Idaho privado” o “Donnie Brasco”, por citar algunas. En la película de hoy hace una mini intervención como el obispo Muller. El otro actor conocido es Jeffrey Combs. Conocido para el público que gusta del terror y la ciencia ficción pobretona, eso sí. El papel que le ha dado de comer toda su vida fue el de Herbert West en “Re-Animator”. Después de aquello se hizo un habitual del género. Aquí interpreta al sheriff Jimmy, y su intervención es casi tan escueta como la de James Russo. De los demás actores mejor no digo ni pio.

La historia de “El Exorcismo de Isabella” cuenta el drama de una familia propietaria de un rancho de caballos. La hija pequeña habla raro, tiene una mala follá de espanto y come roedores. Se supone que es algo terrorífico, pero yo he visto muchachas que acojonan mucho más en “Hermano Mayor”. Y más destructivas que la pobre Isabella. Es el único personaje que se comporta como debe… o casi. Porque el padre, que va de protector, es un paranoico sin gracia que no necesita tener una hija poseída para convertir su vida en un infierno. El solito se la complica. La madre es una inútil que tan solo llora y entorpece. El cura exorcista es un salidorro pasmao con la personalidad de una col lombarda. Y el demonio invasor es un don nadie disminuido que hace brillar por su ausencia al departamento de efectos especiales. No tiene ninguna capacidad sobrehumana. Ni una triste levitación oye. Los personajes principales son monigotes que dan tumbos a lo largo del metraje. Menos mal que los secundarios son tan absurdos que propician momentos de humor insospechado. De no ser así, esto no lo vería ni la familia de los actores.

Ya le dediqué un artículo larguísimo e infumable a esta película tiempo atrás. No tenía pensado volver a verla en mi vida (lo habré hecho como 15 veces, y no exagero un pelo). Pero Dolor insistió en que le dedicara unos comentarios y, como es la usuaria que más comenta y más vidilla le da al blog, no podía desatender su petición. Con ustedes “El Exorcismo de Isabella”.
Muy bueno, sí señol. Se ha comido un buen conejo.
pobre isabella, que la iban a pinchar ketamina después de usarla en un caballo