El nombre técnico sería Svenska dansband. La mayoría demuestran que el macho de nuestra especie tiene una capacidad escasa para responder a la pregunta ¿me sienta bien esto? Espero que algún grupo feminista exaltado no descubra las fotos siguientes porque los varones correríamos peligro de perder el derecho al voto junto con la posibilidad de entrar libremente en una tienda de ropa. Las Boy-Bands suecas son una pesadilla daltónica y un tratado antilujuria a la par ¿Que no?
Me fascina la simetría de la pose conjunta. Y más fascinante sería ver el making-off de la foto. Creo que los tres de la izquierda tienen las perneras del pantalón cosidas. Seguro que deben desplazarse dando saltitos como los gorriones. Debe ser awesome ver botar esas melenas y esos picos de las camisas aleteando al compás de los brincos. Sin duda lo mejor de la foto es el tamaño reducido y la mala calidad; así no podemos ver con claridad la cara de estos pavos.
¿Ven lo que decía? Es mucho mejor no ver las caras. Algo curioso que sucede con estos grupos, es que en casi todos existe algún maromo que parece una mujer fea y/o deficiente. Aquí, el de abajo que luce ese peinado maravilloso y con tanto volumen, si vistiera una blusa normal podría pasar perfectamente por una señora amante del bingo y el pantumaca. El rubio de la derecha también tiene cierto aire mujeril… cruzada con cualquier especie de pájaro que no tenga cuello.

Lo más destacable de los Milles es el parentesco extraño del rubio de la izquierda. Ese que tiene una melena de mujer de clase media acomodada. ¿Lo ubican? ¡Coño el de la izquierda! Bueno, pues su madre era una comadreja y el padre un bote de cal. Ha salido más a la madre pero a cielo abierto debe utilizar una crema solar factor 800. La cara rara que luce se debe a que el del centro ha dejado escapar una ventosidad justo en el instante en que el fotógrafo apretaba el botón. Le fue todo para él. De ahí la risa casi incontenible del resto. El gaseoso del centro ríe porque es consciente de la mayor vistosidad de su paquete.

En realidad no son un grupo de música, son una banda de proxenetas. Los dos muchachos de abajo son chuleados de mala manera por los demás sinvergüenzas. El señor mayor con barba en realidad está pintado a mano sobre el negativo de la foto. Se inspiraron en el conocido cuadro de Velázquez “Las Lanzas” o “La rendición de Breda”. Los trajes están confeccionados con los restos de la cabalgata de los Reyes Magos que hacen en Estocolmo, muy bonita por cierto. Eso cuando no la boicotea Papá Noel que vive por allí cerca y odia que le roben protagonismo.

Los Charlies debieron morir en Vietnam y así nos hubiésemos ahorrado cosas como esta. Es triste de decir, lo sé, pero más triste es de robar. Por asombroso que parezca, esto es lo más cerca que estaremos de la normalidad en esta entrada. El de la izquierda es igual que la directora de la academia de “Fama, a bailar”, pero en rubio y bizco. Y el del centro con chaleco blanco creo que venía a mi pueblo los veranos con un espectáculo del Bombero Torero. No estoy seguro pero pondría mi mano en el fuego. Total… tengo otra.

Los tocados capilares rivalizan con los brillos del traje y no se sabe que es lo que más impacta. A mí me asombra el descaro del señor de arriba a la derecha, que ha copiado sin tapujos el peinado de Rafaela Carrá en la época de “explota explota m’expló“. Como se entere Ramoncín le pide un dineral por derechos de autora. Al estrábico de la izquierda, el peinado le sienta casi tan bien como me sentaba a mí la peluca que utilicé el día que me disfracé de Shirley Temple.
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Gracias al cielo en esta nos ahorramos las vestimentas. Benny es un adicto a los bigudíes y a las máquinas de rayos UVA, de ahí ese bonito color de piel que luce rollo bombonabutano tan peculiar entre sus compatriotas. Andreas es el típico gañán sueco que lo mismo te ordeña una cabra con la boca que te canta una balada sensiblera y te quedas muerto. Suecia nos lleva años de adelanto. Jens es un psicópata peligroso en terapia de reinserción social por medio de la música disco; pero tiene frecuentes recaídas. Este es otro que en vez de venir del mono viene del jilguero común. Los dos restantes, Sture y Magnus, lo único que tienen es un nombre.

Los demás podrían llevar un foco de 500 watios incrustado en el ombligo, que les iba a dar igual. La atención siempre recaerá en esa figura extraña del centro. Es el primer caso conocido y documentado de jibarización inversa. La tribu le redujo el cuerpo en lugar de la cabeza. Decidieron innovar. Eso sí, fue la primera y última vez que lo intentaron. Los demás integrantes del grupo… no sé… ¿hay más gente en la foto? Yo sólo veo al señor del jersey rojo y pelo desbocado. Otro hito que atesora el hombre: es el primer humano que se coloca las alzas en la coronilla en lugar de en los zapatos.
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El de la derecha se lavó el pelo deprisa y corriendo para salir en la foto. Lo secó frotando con fuerza una toalla 80% nylon y el 20 restande papel de lija. Se le quedó electrizado. Fosco. Cualquiera que roce su piel recibirá un desagradable aunque inofensivo calambrazo. “Las manos te las guardas” le sugirieron los compañeros de fatigas cansados ya de los pequeños sobresaltos.

Ese color amarillo no existe en la naturaleza. Es una aberración digna de ser criticada en la próxima encíclica papal titulada Amarellus Veritate. Por cierto, el papa alucinaría con el personaje del centro que es el primer gitano sueco gay que no canta rumba pop. Está metiéndole mano al de su izquierda que trata de zafarse sin éxito y sin poner demasiado esfuerzo, todo hay que decirlo. Nada más verlo pensó: “como lo tenga todo como la frente me voy a hinchar“. El de abajo a la derecha es familia de la princesa Leticia, concretamente prima segunda.
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Ella en realidad es un caniche vestido de mujer. De mujer escandinava claro. El del centro era un cruce entre Labrador y Cocker Spaniel antes de que lo rescataran de la perrera para ser sometido a feas pruebas con su genoma. De ahí la expresión extraña. El nombre del grupo se debe a que compraron un ordenador portátil de los baratos en el Alcampo de Suecia, y han tenido que pasarle 8.000 veces el desfragmentador de disco y demás herramientas de reparación. Ya es mucho que los perros canten, cuanto ni más que aprendan a cerrar Windows.
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Un extraño ser simbionte de cuatro patas y cinco cabezas, que además canta. Se cree de la familia de los cefalópodos aunque todavía no está claro. No se ha capturado ninguno vivo porque habitan profundidades abisales y al salir a la superficie mueren por la diferencia de presión. En lugar de sangre tienen amoniaco tipo Volvone, lo que sitúa a este espécimen en la cúspide de la cadena alimenticia. No hay depredador que se atreva a morderlos. El ejemplar que vemos en la foto está disecado.

Están pluriempleados. De día cantan y por la noche son una familia de psicópatas que raptan a jovencitas desprevenidas para atarlas a una mecedora de skay mientras cantan todo su repertorio una y otra vez. Las dejan libres al tercer día pero ninguna ha recobrado la cordura. El rubio de la derecha que tiene pinta de más normal, hace de cebo para engatusarlas y atraerlas hasta el apartado rancho en mitad de la tundra que la familia posee. Una vez allí… el horror, el horror.

Estos son el grupo preferido de Papá Noel, que como ya dije vive muy cerca de Suecia. En su refugio polar solo coge la señal de emisoras de radio escandinavas y el pobre está medio trastornado por ello. Lucen ese bonito brillo de cutis porque comparten maquillador con la baronesa Thyssen.
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Pero por favor, al de arriba a la izquierda que le den un acordeón cromático de su tamaño, que va a terminar con la columna hecha trozos y además le tapa por completo la bonita camisa floral. Miren la sonrisilla del tío del violín. Es el más listo. El del acordeón de abajo tiene 17 años pero aparenta 170.
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Los Bennys tras este disco cambiaron de nombre. Se llamaron “Turbo Cohete” porque bajo la campana del pantalón esconden un pequeño pero potente propulsor a reacción que les permite despegar en vertical como los Harrier’s. De hecho, alcanzaron fama en su país porque llegaban volando a los conciertos y se posaban en el escenario entre el griterío de las fans de la aviación militar, que en Suecia son legión. Bueno fueron famosos por eso y por quedar todos estériles al unísono debido a la manía de no usar calzoncillos bajo esos pantalones -ceñidos hasta la náusea- y al calor generado por los cohetes.
Pero q bueno eres