A estas alturas de la historia, no necesita presentación. Se le ve buena gente a pesar de lo suyo. Un día aciago, alguien le dijo que le sentaban bien los mini-short y él se lo creyó. Una mañana negra, compró la primera cazadora de flecos y se sintió increíblemente favorecido a la par que sexy. Así surgió ese aspecto entre ambiguo, demoledor y tex-mex de mercadillo que luce nuestro protagonista. Creo que el escalofrío que me produce, tiene parte de admiración-envidia no reconocida; y aprovecho para sincerarme aquí. Porque admiro-envidio su poca vergüenza, de verdad. Me encantaría tener ese arrojo, esa filosofía vital basada en el “me importa un pijo” que parece regir su existencia. La confianza en sí mismo por encima de cualquier resultado. Admiro el empeño de Josmar por ser cantante a pesar de la capacidad vocal tan justa. ¿Es inconsciencia? ¿Un ego distorsionado? ¿perseguir un sueño? No lo sé; pero estoy muy seguro de que compraría antes un disco de Josmar que de Melendi. Lo disfrutaría millones de veces más. Tuvo un tiempo de esplendor y gloria, llegando hasta las puertas de Eurovisión que dado el caso, vendría a ser como llegar a la Meca y explotar para cualquier integrista.

Después vinieron las vacas flacas -o las vacas flecos visto lo visto-. Una carrera con tintes de Norma Desmond en Sunset Boulevard. Imagino a Josmar dentro de unos años bajando muy despacio las escaleras de un chalet en Gerona, para contarle a los hijos de sus sobrinos que un día él fue famoso. Que salía muy a menudo por televisión, que grabó discos, que apareció en una película taquillera -para lo que recauda el cine español, claro-, y que llegó a tener su propio site en internet. Si no tenéis tiempo o valor para entrar en la página, os traigo un breve pero revelador resumen del contenido gráfico. No sé si será el modelo, el fotógrafo, la escenografía… el olor a cuero sintético tipo polipiel… Lo cierto es que en todas las instantáneas parece estar perturbado y/o al borde del orgasmo. Supongo que si existe alguien capaz de esperar impaciente el estreno de la tercera parte de Crepúsculo, debe existir la persona que mirando las fotos de Josmar se empalme. Ahora que lo pienso… seguro que esa era la intención principal de semejante sesión. Provocar una cadena de frotamientos a nivel planetario. En ese caso, me veo obligado a calificar los retratos como un absoluto epic fail.

Espero que el fotógrafo fuera un colega y no le cobrara la sesión

Esta pose tendría sentido si Josmar tuviera tetas y la postura mostrara el canalillo. Como no es el caso, la foto sugiere dolor agudo de estómago a causa de una sobredosis de fabada, o una reciente patada en los huevos, doloridos de antemano por la tirantez del tanga.

¿por qué?

la mirada de loca por lo menos distrae la atención del resto del conjunto

entre dos tierras estás, y no dejas aire que respirar.

La expresión corporal del muchacho me flipa. Transmite aplomo, garbo, arrojo... por cierto, que alguien le esconda las tijeras de la ropa.

Y al fondo podemos ver a Josmar antes de convertirse en Josmar. Como Peter Parker antes de la picadura de araña. Al verlo tan modosito, formal y sin ninguna pinta de parecer lo que luego sería, recuerdo los comentarios de aquellos vecinos del parricida de turno: "parecía un chico encantador, educado, atento... ¿quién iba a pensar que le reventaría la cabeza con una Xbox slim?"
Es la Sabrina Española.
catalana desgraciat!
Ciertamente, mi MP3 me deleita en ocasiones con Josmar. Tiene a Melendi más que desterrado.
Un amigo ha hecho un remix de Kisses y está en mi lista perpetua de mega hits.